JUGADA RIESGOSA O DECADENCIA DE UN LÍDER

“No acataré ningún llamado” del Tribunal Supremo Electoral, en donde estén inscribiendo movimientos que a su juicio no existen, “de personas que no pertenecen al partido y (movimientos) encabezadas por personas que no están aprobadas como miembros del partido para poder participar”.
Por cierto, el autor de estas palabras se llama Salvador Alejandro César Nasralla Salum, el coordinador y fundador del Partido Anticorrupción (PAC), que ha declarado la declarado la “guerra abierta” contra la institucionalidad que representa el máximo tribunal electoral de Honduras.
Pero este no es el único frente abierto por Salvador Alejandro César, puesto que tiene un “pulso de poder” con los diputados Marlene Alvarenga y Walter Banegas por la lucha de la candidatura presidencial de ese instituto político.
¿Es estrategia?, ¿Es ignorancia?, por ahora los analistas políticos hondureños se “quiebran” la cabeza para descifrar qué es lo que pretende la hasta ahora “la cabeza más visible del PAC”, que ha hecho un movimiento “casi suicida” para mantener el control de su partido y para optar a ser quien lidere la alianza opositora que conforman el Partido Libertad y Refundación (LIBRE) y el Partido Innovación y Unidad Social Demócrata (PINU-SD).
Atacar al TSE no parece ser la mejor idea puesto que se quiere participar en un proceso electoral general y es precisamente esta institución la que dicta las reglas del “juego”, que por cierto no le favorecen hasta ahora y lo tienen con “un pie fuera” de los comicios que se realizarán en noviembre.
Solo dos acontecimientos podrían ayudar al hasta ahora ex presidenciable y fundador del PAC, primero, que LIBRE y PINU con toda su maquinaria le apoyen para ocasionar una crisis que obligue a la propia institucionalidad a abrir de nuevo las puertas para su participación y segundo que todo el caudal político con el que dice contar el novel político se manifieste en las calles y mediatice una protesta hasta el punto de provocar que hasta la misma comunidad internacional comience a dudar del proceso electoral que ya comenzó con muchas aristas.
Por ahora ninguna de las dos cosas ha pasado, puesto que el líder de LIBRE, Manuel Zelaya Rosales y toda su estructura solo se han limitado a solidarizarse con Nasralla con “tibios” comunicados que tienen en “alerta” a la alta dirigencia del PAC, que no se siente acompañada en esta “pelea” casi a muerte con el TSE.
El apoyo del LIBRE para el coordinador del PAC es vital, puesto que con el Salvador podría romper el cerco creado con el oficialismo, que ya ejecuta una agenda política lista para darle paso a la reelección del presidente Juan Orlando Hernández, quien se postuló de nuevo como candidato del Partido Nacional.
Esto lo sabe bien el líder del PAC, es por eso que ha expresado su malestar a la alta dirigencia de LIBRE porque lo han dejado solo y ahora Salvador se ha dado cuenta que si tiene capital político debe utilizarlo ahora.
Hasta ahora Nasralla ha recurrido consciente o inconscientemente a la “victimización” para ganar algunos adeptos a su causa. Lo positivo en todo esto es la mediatización de toda esta lucha, permitiendo que los mismos votantes se expresen a través de las redes sociales a favor o en contra.
Lo negativo es que el caudal político del cual alardea el también ingeniero de profesión, no se hace notar y eso preocupa a la alta dirigencia del PAC porque sabe que su líder puede tener las horas contadas, después de sus excesos ante el TSE.
Por otro lado, la lucha que Salvador Alejandro César tiene con Marlene Alvarenga, una mujer que pasó de ser una pastora evangélica a diputada y ahora precandidata presidencial por el PAC.
Los expertos políticos coinciden en que este problema no debió crecer para Nasralla, pero hubo una mala gestión y ahora la situación está casi inmanejable al interno del PAC, puesto que Alvarenga ha declarado la “guerra” y no dejará de presionar sobre la “herida” cuando ahora ve por primera vez posibilidades reales de quedarse con el mando del PAC.
Nasralla ejecutó desde el principio una jugada riesgosa, algo que un político tradicional jamás haría y por otro lado, se presencia la efímera vida de un líder que al parecer nunca existió.

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